Plantones

Ya sabemos todos que en bonsái las prisas y la impaciencia no son buenas consejeras. ¿Prisa, para qué?¿Para ver el árbol adulto ya formado?
Realmente un bonsái nunca acaba de evolucionar, de seguir creciendo lentamente en mayor o menor grado pero inexorablemente, como ser vivo que és.

plantones forestales

Es una obra de arte que no se termina nunca, aunque su cuidador lo guíe en una dirección concreta, hacia un diseño preestablecido.
Y si asumimos que no hay un final de camino, que la verdadera experiencia  está en el camino por recorrer (bonsaido) junto a nuestro árbol, qué mejor forma de iniciar esa andadura que cultivando nuestro bonsaI desde semilla  o plantón de vivero para los que no disponen de espacio o tiempo para la siembra.
Cuando cuidamos de un árbol que lleva con nosotros años o décadas y que estamos cultivando desde que era un plantón o un pequeño prebonsái, la relación hombre árbol (naturaleza en sí misma), es tan especial por la cantidad de horas a lo largo de esos años cuidándolo o simplemente admirándolo en nuestro hogar.
Vivir con un «trozo de naturaleza», cuidarlo y formalo es no sólo un aprendizaje, sino una experiencia vital.
«Quien ama a un árbol, ama por extensión a toda la humanidad»
Así pués, prueba y hazte con tu plantón o prebonsái que prefieras o más te guste o motive. Tienes toda una vida por delante para cuidarlo y él a cambio le regalará interminables horas de satisfacción y paz además de belleza y serenidad.

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